VIAJES

GALICIA: DÍA 4 Y DÍA 5

DÍA 4

LA CORUÑA

La Coruña nos esperaba. Teníamos todo un día para verla así que empezamos a recorrerla por el paseo marítimo, bañado por la Praia Do Matadoiro (bandera azul).

Al final de dicho camino (el cual es largo, digno de pasear) se encuentra la Torre de Hércules, el faro en funcionamiento más antiguo del mundo. No subimos porque estábamos reventados, hacía un aire horroroso aquel día (a pesar del solazo que veis) por lo que pasé frío y era una hora más que razonable para hincar el diente.

A la salida del la torre nos ofrecieron ir a comer a un asador de pescado, me pareció muy caro y le dije a mi bombón de buscar otro sitio de camino a nuestro próximo objetivo… ¡Error! Acabamos en un bar aparentemente atrayente pero con una calidad pésima de sus platos… Nos gastamos una pasta y me dolió muchísimo porque no lo disfrutamos.

Quesadilla que estaba prácticamente vacía y sin sabor.
El pescado estaba rico pero las patatas a mitad de hacer…

Pasado este pequeño trance, llegamos al Ayuntamiento de la ciudad el cual me pareció precioso. La plaza era inmensa y también se la conoce como «la plaza de María Pita».

Esta mujer es considerada una heroína y no existe una versión real de lo que ocurrió pero viene a ser lo siguiente:

«Los ingleses, habiendo cercado la ciudad de La Coruña, abrieron una brecha en la muralla y comenzaron el asalto. Durante el mismo, mataron al marido de María Pita la cual, llena de rabia, arrebata la lanza de la bandera inglesa y se la atraviesa al alférez que dirigía el asalto matándolo. Una vez acabada la batalla, María Pita ayudó a recoger los cadáveres y a cuidar de los heridos.»

De ahí que haya una estatua dedicada a ella.

Justo detrás está situado el puerto por donde seguimos paseando.

Buscando el camino de vuelta al coche, andamos por el casco antiguo (solo me dio tiempo a ver unas pinceladas pero me pareció muy bonito). Estaba repleto de locales y bares muy pintorescos y sus calles me parecieron preciosas. Una pena no haber podido descubrirla más en ese aspecto porque, por lo que pudimos ver aquel día, no fue una ciudad que me llamase mucho la atención.

SANTIAGO DE COMPOSTELA

Como habíamos comido tan mal nos apetecía picar algo mejor a la hora de cenar, así que salimos por el centro de Santiago en busca de nuestra presa. Entramos en un restaurante (no recuerdo el nombre) en el que tenían mariscadas a precios razonables.

No estuvo mal pero todo parece poco si lo comparábamos con la calidad zampada en Fisterra. Tampoco nos acabó demasiado porque en dicho combo entraba buey de mar y éste nos lo pusieron frío. Tuvieron que recalentarlo y ese tipo de arreglos no me suelen gustar mucho, denota que la comida (parte de ella) no está hecha al momento.

Por si nos parecía poco, pedimos carne trinchada (mi hombre estaba on fire). La verdad es que creo que es el viaje en el que más he zampado.

Como cada noche, culminamos con uno de los maravillosos helados de Bico de Xeado.

DÍA 5

SANTIAGO DE COMPOSTELA

Último día que pasábamos en tierras gallegas. Era el momento de ver la ciudad donde nos habíamos hospedado con tranquilidad, hacer algunas compras para los familiares y descubrir la cantidad inmensa de gente que se acumula en la plaza de la catedral.

Nos acercamos a la oficina de turismo y nos explicó diferentes rutas con las que ver Santiago sin dejarnos demasiado en el tintero. No recuerdo nombres de las cosas y no las tengo apuntadas así que os voy a enseñar el recorrido que hicimos a través de fotos. Lo que pueda nombrar, lo haré en el pie de la imagen.

Calles bonitas 🙂 .
Edificio de Correos.
La Catedral. Estaba en obras y petada de gente.
El Palacio de Rajoy, sede del ayuntamiento compostelano.
Hotel Parador.

Iglesia del monasterio de San Martín Pinario.

Monasterio de San Martiño Pinario.

Facultad de Geografía e Historia.

Mercado.

Lo interesante del mercado es que podías comprar el marisco fresco e ir a los bares de éste a que te lo cocinasen para comer.

Los bonitos del establecimiento nos los regalaron. ¡Qué ricos!
Empanada gallega de atún.

Alonso de Fonseca y Ulloa.

No podíamos irnos de allí sin probar el mejor pulpo de la zona. Os pregunté por IG (@pajuanes por si me queréis seguir) y muchas coincidisteis en el mismo, al igual que la mujer de la oficina de turismo. No lo pensamos y nos dirigimos al sitio: Pulpería/Brasería Fuentes.

Está situado a las afueras de la ciudad, no tiene glamour ninguno y está frecuentado por personas mayores a tutiplén ya que el menú diario está flipante de calidad y cantintad y su precio es de risa (10€ creo).

Nosotros teníamos el objetivo claro de probar sus platos estrella: Pulpo a la Feira y su Chuletón. Sin embargo, también pedimos unas Zamburiñas porque nunca las habíamos probado. ¡Alucinad!

Jamás en mi vida he probado un pulpo tan rico, tan blandito y tan jugoso como aquel. Aún pienso en él y se me hace la boca agua…

En cuanto a la carne¡Era enorme! Estaba riquísima y, como siempre, acompañada de unas buenas patatas fritas caseras.

Para finalizar, Tarta de Queso.

No hicimos mucho más aquel día, estábamos cansados de tanto tute por la mañana y arrastrábamos agotamiento de los días anteriores y de los madrugones. Salimos a picar algo (nada reseñable) y al nido.

Y con esto, doy por finalizada nuestra estancia en tierras gallegas. Aún queda unas paradas más antes de finalizar estas vacaciones de verano 2019, pero eso lo dejo para el siguiente post.

Espero que os haya gustado y no se os haya hecho demasiado pesado. Igual no es el mejor momento para hablaros de él pero odio dejarme las cosas a medias. Lo dicho, siento no haberme organizado mejor para mostrarlo en fechas más idóneas. Aún así, ya tenéis una mini guía por si os habéis lanzado este invierno a ir por Galicia 😉 .

¡Qué disfrutéis del día!

¡Besotes!