VIAJES

ZAMORA: DÍA EXPRÉSS

Último día de nuestras vacaciones. Ya que teníamos que parar para que el viaje de vuelta no se hiciera tan pesado, ¿por qué no en un lugar que no conocíamos?

¡Zamora allá vamos!

Zamora no es un lugar demasiado concurrido para hacer turismo (más bien de paso entre provincias), pero mis padres estuvieron hace unos años y nos lo recomendaron. Los precios de los hoteles no eran demasiado desorbitados así que decidimos dejarnos caer por allí.

Llegamos por la mañana con el tiempo justo de dar una vuelta e irnos a comer enseguida mas nos cundió. Fuimos a la oficina de turismo y nos dieron una ruta en la que vimos algunos de los puntos clave de la ciudad.

Lo que más me llamó la atención es que se recorre rápidamente. Primero estuvimos paseando a las orillas del Duero llegando a las Aceñas de Olivares. Consta de tres molinos que utilizaban la fuerza motriz del río para moler los granos de trigo y producir harina.

Además, posee muchas iglesias pero ninguna le hace sombra a su catedral. No es la más bonita que haya visto pero tiene su encanto.

Data del siglo XII y es un edificio muy sencillo en sus formas. No os puedo enseñar nada del interior porque está prohibido así que tendréis que ir a visitarla para verla (que manía tienen estas instituciones con no poder subir las fotos a mis plataformas…).

De aquí fuimos paseando en busca de un lugar donde comer. No perdimos el tiempo y, de paso, vimos diferentes fachadas bonitas de las iglesias y de las calles de la ciudad.

No recuerdo el nombre del sitio mas nos zampamos lo típico de allí: una sopa y un arroz zamorano que nos dejó más que servidos.

A la noche, salimos a ver si terminábamos de ver algunos lugares que se nos quedaron en el tintero (fueron varios) pero no teníamos ganas así que decidimos dar una vuelta por el centro y visitar la plaza del ayuntamiento.

Sin comerlo ni beberlo, estaban de fiestas medievales así que nos sentamos en un barecito (que estaba petado, por cierto) a tomar una caña con una tosta. Os juro que no sé cómo teníamos hambre…

Con la tontería nos animamos y fuimos a parar a «Los Caprichos de Meneses», un establecimiento que recomiendo 100% para ir a tomar tapas de calidad y vinito a buen precio. El local además estaba muy chulo y la atención es espectacular a pesar de que aquello estuviese abarrotado.

Nos hicimos colegas del camarero y de una pareja de gallegos que estaban allí de turismo. ¡Qué noche más buena pasamos! (y el pelotazo también nos lo llevábamos).

Con unas copitas encima, nos fuimos a dormir al hotel. El final del viaje no pudo haber sido mejor: risas, buena comida y mejor compañía.

C’est fini. Así de bien terminaron nuestras vacaciones. Deseando volver a Zamora para verla mejor y disfrutar de sus gentes y queriendo regresar al norte (pincha aquí y aquí) en busca de nuevas aventuras. Valladolid también nos encantó (pincha aquí). Disfrutamos mucho, comimos de más y vinimos «redondos» pero nos lo pasamos genial 🙂 .

¿Próximo destino? ¡Ni idea de dónde ni cuándo!

¡Hasta la próxima!

¡Besotes!

2 comentarios sobre “ZAMORA: DÍA EXPRÉSS”

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