BILBAO: DÍA 4 Y 5

¡Hola!

El final de este viaje se aproxima y lo he condensado en un solo post. Fueron días muy lights por diferentes causas, por ello he pensado que lo mejor era no teneros en vilo tanto tiempo y contaros qué estuvimos haciendo.

¿Me acompañas?

PRIMER DÍA

El motivo de nuestro viaje a Bilbao no fue otro que el acompañar a mi hermana a presentarse a las oposiciones de enfermería. Y aquella mañana era el momento de cumplir con su destino. Nos levantamos muy pronto ya que el examen empezaba bien temprano. Cogimos el metro (importante compraros la tarjeta Barik ya que es recargable y viene fenomenal para moverse por los pueblos de alrededor) y… aquello era la jungla… ¡Hasta los topes!

Una vez en el sitio, ella entró para forjarse un futuro mejor y nosotros esperamos religiosamente a que acabara. Unas horas más tarde, proseguimos con nuestro itinerario. Por cierto… ¡Aprobó con nota! 🙂 .

 

RESTAURANTE TABERNA UNAI

La idea era ver Portugalete y su famoso puente, pero primero había que comer. Nada más bajar de la estación preguntamos a un terrateniente que nos aconsejara para llenar el buche. No lo dudó y nos mandó a la Taberna Unai.

El establecimiento era rústico, de los de toda la vida. Decoración normal con ambiente agradable. Mesas bien colocadas y mantelería blanca (mi preferida). Comimos de menú en el que se incluía un primero, segundo y postre. No recuerdo si el pan, café y bebida iban a parte; y tampoco el precio exacto (creo que rondaba entre 15-18€).

De lo que sí que no tengo ninguna duda es de lo bien que comimos. Platos sencillos, caseros pero gustosos, con sabor y una delicia para el paladar. El personal muy amable y atento, además de majos.

Vamos a comenzar por el primero: escogí los Puerros a la Vinagreta. ¡Ríquisimos! Me los esperaba templados pero fueron más bien fríos, aún así de lo ricos que estaban se lo perdoné todo. El aderezo que les hicieron no podría estar más bueno y, como podéis observar, no eran precisamente pequeños. ¡De diez!

En esta ocasión, tenía que sacar también el de mi madre: Sopa de Pescado. ¡Exquisita! El caldo gordito, bien condimentada… ¡Espectacular! El camarero nos dijo que era su plato estrella y que muchos clientes eran fieles a este plato de cuchara.

Mi segundo no fue ni más ni menos que Lubina a la plancha con guarnición. Jugosa, bien hecha y deliciosa. ¡Me encanta! Acompañada de lechuga picada, patatas fritas bien crujientes y limón para darle un toque.

Para finalizar con el postre: Tarta de Queso. Casi no pude con ella de lo hinchada que estaba pero tuve que comérmela… ¡Qué rica! 😉 .

Como he dicho antes, el sitio es modesto pero se come de vicio así que no lo perdería de vista si os dejáis caer por allí.

PUENTE DE PORTUGALETE

Una vez terminamos de arrasar, nos fuimos dirección a descubrir su famoso puente. Para llegar había que dar un paseíto, lo cual vino genial porque así bajábamos lo zampado anteriormente.

Os voy a poner en situación histórica: sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX y el objetivo que se perseguía con su construcción era unir las dos localidades: Getxo y Portugalete que separaba el río Nervión mejorando su comunicación sin entorpecer la navegación.

Fue el primer puente transbordador de metal construido en el mundo y trasformándose en un símbolo. Se trata de uno de los monumentos más grandes de la Revolución Industrial y de los pocos supervivientes de aquella época.

No llegamos a subirlo ni tampoco a montarnos en él para cruzar a la otra orilla, pero es inmenso, grande y lleno de memoria.

Aprovechamos también para pasear por los alrededores y nos volvimos a casa a descansar.

ZUGA

Aquella noche, mi hermana y yo teníamos una cita muy especial. Llevo siguiendo a esta preciosa chica desde hace mucho tiempo, por lo que entenderéis la ilusión que me hacía conocerla en persona. Ha sido la guía de prácticamente todo este viaje así que no podía dejar que se me escapase sin desvirtualizarla. Os hacéis una idea, ¿verdad?

Estoy hablando de Lorena (@mynoisysecrets_blog). Muchísimo más guapa en persona, con unos ojazos verdes que quitan el hipo y un desparpajo que muchas querrían. Se expresa maravillosamente bien (de ahí que me guste tanto ver sus stories o vídeos cuando sale de por medio) y tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

Su vida no es fácil, ni tampoco está en su mejor momento pero estoy segura de que lo sobrellevará de la mejor de las maneras. Es una chica fuerte, encantadora y espero que estas palabras la hagan que se le escape una sonrisa. Una gran persona digna de conocer por lo que, aunque ahora no lo vea, estoy segura de que todo lo bonito que le tenga deparado el futuro está esperando por ella y… ¡le llegará! 

Aquella tarde yo iba echa un adefesio al lado suyo. ¡Me encantó el look que escogió! Y llevaba unos pendientes a los que les tengo echados el ojo desde hace tiempo… cuando no pueda más… ¡me haré con ellos!

Nos sentamos en uno de los barecitos de la Plaza Nueva (lugar en el que no habíamos estado anteriormente) llamado Zuga. La pinta de sus pintxos era lo más (babeo máximo). 

Pedimos un chacolí fresquito junto con una tapa de Ventresca. ¡Qué rica por favor! La muy malvada no me dejó pagar así que, a la próxima que nos veamos… ¡No te voy a dejar sacar la cartera!

Una vez terminamos nuestras habladurías varias, la acompañamos a su parada de metro y nos despedimos… ¡Jo, me dio muchísima pena! Fue una experiencia inolvidable y espero poder repetirla en un futuro no muy lejano. ¡Gracias por tanto Lorena y un placer conocerte al fin! ♥♥♥

MERCADO DE LA RIBERA

De aquí nos reunimos con mis padres y picoteamos un poco más.

Casa Loren.

Con el buche lleno, nos fuimos a casa a disfrutar de un sueño reparador.

SEGUNDO DÍA

Último día paseando por las calles de Bilbao. Contábamos únicamente con la mañana ya que, sobre las 15:00, había que salir de nuestro palacete y dirigirnos al aeropuerto.

MUSEO DE BELLAS ARTES

El Guggenheim (pincha aquí) no nos dejó demasiado entusiasmados y mi madre es una amante del tema. Cerca de éste, se encontraba el Museo de Bellas Artes así que, como teníamos que aprovechar el tiempo, nos dirigimos hacia allí.

La entrada creo que costaba unos 7-8€ y estos sí que los pagamos a gusto. La historia de este edificio tiene bastante lío ya que su origen se sitúa en el primer museo que existió a principios del siglo XX. Más tarde, se creó otro en el que se albergaba el denominado Arte Moderno. Ambas instituciones y sus respectivas colecciones se unieron en 1945, año en que se levantó el antiguo. En 1970 se añadió el edificio más reciente, y en 2001 una reforma acabó por dar al museo su fisonomía actual.

Y después de tanta construcción y mejora, aquí lo tenemos. Fotografié las obras que más me gustaron y que tenían una historia especial. No las voy a poner todas pero sí unas cuantas.

El rapto de Europa. Pincha aquí.
Lucrecia. Pincha aquí.
Retrato de Marín Zapater. Pincha aquí.

PASTELERÍA DE MARTINA DE ZURICALDAY

Cuando terminamos de culturizarnos, aún nos sobraba algo de tiempo antes de ir a comer por lo que decidimos hacer algunas compras para llevarnos un poco de Bilbao con nosotros.

La guapísima de Lorena no dejó de insistirme en llevarme una serie de artículos pero al final sólo pude hacerme con los famosos bollos de mantequilla y las tartaletas de crema de arroz. Para ello, me aconsejó ir sí o sí a las pastelerías pertenecientes a Martina Zuricalday. Posee dos: una propia y la de los nietos. Creo que nosotros fuimos a ésta última.

Como podéis observar, la decoración es absolutamente preciosa, cuidada al detalle, con un montón de opciones. Sobra decir que se nos caía la baba… Me hubiera llevado todo lo que había en sus mostradores pero me contuve.

Os voy a mostrar, a continuación, un señor bollo de mantequilla de cerca (menos mal que mi chico me dejó uno para que lo probara porque vamos… si me descuido…). ¡Impresionante!

FUNICULAR DE ARTXANDA

 Mi padre estaba deseperado y, cuando terminamos de comprar, decidimos ver Bilbao desde las alturas. ¿Cómo? A través de su famoso funicular.

A finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX, muchos bilbainos utilizaban el monte Artxanda como lugar de esparcimiento y diversión, creándose en el entorno un donde la gente disfrutaba de su tiempo de ocio.

Este fue el motivo para que se valorara el proyecto de un tren de cremallera que uniera el centro de la Villa con el monte Artxanda. La maquinaria fue diseñada por una empresa suiza. Sufrió muchos percances, primero por la guerra civil, luego un accidente y más tarde por las inundaciones, pero finalmente se reconstruyó y vuelve a estar operativo.

No es un vehículo que fuera demasiado rápido, tiene unos 5-6 (creo recordar) vagones disponibles y asientos en su interior (aunque hay que darse prisa porque… ¡vuelan!). Un dato importante es que, si tenéis la tarjeta del metro, la entrada sale más barata. Llegados a nuestro destino, disfrutamos de las vistas bilbaínas.

He de reconocer que me esperaba observar una panorámica más cercana y con menos niebla pero… ¡Menos da una piedra!

CAFÉ-BAR-RESTAURANTE ZUBIZURI

Se nos hizo la hora de comer y nos apetecía dejar los pintxos de lado y disfrutar de un menú. Este lugar se encontraba paseando cerca de la orilla de la ría y el precio no estaba nada mal: 14€ con pan y una bebida incluídos así que… ¡A dentro!

La decoración era muy elegante. A mi hermana y a mí nos pareció el típico sitio de guiris donde a saber que nos ponían… No pude darme más de bruces contra la realidad.

Me moló mucho el mensaje.

Pido disculpas por la calidad en el color de las fotos pero la iluminación del lugar era la que era… De primero elegí el Gazpacho con Virutas de Jamón. ¡Muy rico! Además, para nada frío polar, si no del tiempo que es como a mí me gusta. Muy gustoso y te ponen una cantidad bastante generosa.

De segundo tomé la Dorada a la plancha con guarnición. Otra cosa no, pero en este viaje me he inflado a comer pescado… ¡Tenía que aprovechar! Jugosa, grande y riquísima… Además, me vino perfecto que la acompañasen con ensalada ya que así se compensaba un poco los excesos… ¡Me puse moraíta!

Por último, el postre: Cuajada casera con Miel. También muy rica, la compartí con hermana porque ella tenía unas peras al vino que estaban de muerte (de eso no tengo foto, no llegué a tiempo).

AEROPUERTO

Una vez acabado nuestro festín, con resignación volvimos a nuestra casita y recogimos las cosas. Pedimos un taxi y… ¡bon voyage Bilbao! ♥♥♥

Llegamos al aeropuerto en nada, eso sí… casi 6 horas de espera hasta que saliera nuestro vuelo. Solo os digo que me terminé la primera parte de la saga que estoy leyendo…

En definitiva, ha sido un viaje muy chulo, relajado, saboreando cada rincón, su gastronomía y sus gentes. Me ha gustado mucho y estoy segura de que volveré. ¡Lo prometo!

Y hasta aquí puedo escribir. Sé que este ha sido un post laaaaargo pero espero que se os haya hecho ameno. He disfrutado mucho escribiendo estas crónicas para vosotros y, si las utilizáis, me encantaría que me lo hicierais saber.

Muchísimas gracias por estar al otro lado de la pantalla, comentar, compartir y leerme. ¡Sois los mejores, mis cucuruchitos! ♥♥♥

¡Qué disfrutéis del día!

¡Un besito!

2 comentarios en “BILBAO: DÍA 4 Y 5

    1. Jajaja jajaja mil gracias María, no puedes ser más amor. Y sí, Lorena es muy muy muy maja. De lo mejorcito que he conocido por allí 💜💜💜

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