ZARAGOZA: DÍA 1 Y GENERALIDADES

¡Buenos días!

Comienza la aventura por las tierras mañas. Éste es el primer post de muchos que me quedan por mostraros. En ellos, os describiré los sitios visitados, contaré anécdotas vividas y veréis platos y tapas alucinantes como otros que han dejado bastante que desear.

Ante todo pedir disculpas de ante mano ya que he tenido un problema con las fotos originales y retocadas… Soy así de guay que las borré por un error y no las he podido recuperar… He recogido unas pocas que pueden servir para esta entrada (mías que envié a mis padres y de mi chico que guardaba alguna en su móvil), muy pocas al lado de todas las que había recopilado… Aún así, espero que os guste 🙂 .

¿Empezamos?

Era un lunes 25 de Septiembre cuando terminamos de hacer las maletas, dejar la casa lo más apañada posible y coger el coche rumbo a nuestro destino: Zaragoza. Nos esperaban unas tres horas y media de recorrido en coche pero se pasaron volando. Aún así, hicimos una mini parada para almorzar porque íbamos desmayados.

No sabíamos exáctamente dónde se encontraba el hotel por lo que pusimos el google maps para guiarnos y… ¡Menuda liada!. De que nos quisimos dar cuenta, estábamos circulando por las calles peatonales del casco antiguo, pequeñas a más o poder y, por supuesto… ¡Prohibidas!.

Al final (no sé cómo) salimos a una calle principal en la cual vimos un parking con plazas libres… ¡No lo pensamos y… para dentro!. Mi novio maldiciendo y yo desternillada a más no poder. Menos mal que el estacionamiento estaba cerca de nuestro hotel por lo que cogimos maletas y allá que nos fuimos.

Su nombre es Don Jaime 54 (tres estrellas). Lo encontramos a través de la aplicación de Booking, ya lo he mencionado en alguna ocasión pero… ¡es la caña!. Te permite reservar sin necesidad de pagar al instante y tienes muchísimo tiempo para cancelar (la cual es sin gastos) en caso de que surja un imprevisto y tengas que posponer el viaje.

Su entrada nos pareció acogedora, con un toque moderno. Era amplia y contaba con el mostrador al fondo. Nos acercamos para hacer el check in y cuando le contamos nuestra “entrada” a la capital nos miraron con cara de asombro. Lo que no nos pase… Todo el personal he de decir que siempre ha sido súper amable con nosotros y nos ha ayudado en todo lo que ha estado en su mano, tanto a la hora de guiar como de darnos información. Ellos disponían también de plazas de parking libres por lo que las contratamos para el resto de días y cambiamos el coche de sitio cuando terminamos de comer.

Pero antes de eso, subimos a la habitación. Ya cuando vi el ascensor sentí que no iba a ser igual que en las imágenes que observé cuando escogimos este hotel. Al entrar, mis sospechas fueron confirmadas. No es que fuera decadente en grado máximo que no se pudiera ni estar pero… nos lo imaginábamos de otra manera. En primer lugar, queríamos una cama para ambos y nos encontramos con dos camas individuales juntas.

Después nos detenemos frente al armario, el cual no me importa que sea anticuado y básico pero tiene bastante justa la apertura y el interior está sin suelo… Posee un mueble más pequeño con cajones para que colocásemos la ropa mas, al no caber de forma cómoda las dos maletas, optamos por dejarlas fuera. También había una lámpara de pie aunque… No funcionaba

Otro punto negativo que vimos fue que sólo contábamos con una mesita de noche “oficial”. La segunda era una caja fuerte negra y bien grandota. Cuando entramos al baño la cosa no mejora. Es simple y básico: inodoro, lavabo, vidé y bañera, para mí suficiente, aunque no estaba todo lo “aseado” que me gustaría. La bañera disponía de mampara de ducha de cristal lo cual me gustó mucho pero al mirar el suelo donde debía colocar mis pies… tenía ronchones… Supongo que será del uso y está desgastada pero la impresión que me llevo no es la mejor. Otra cosa es el suelo del baño en general, había una especie de apertura al que le faltaba una tapa con lo cual debíamos de tener cuidado a la hora de pisar descalzos. Por último, la tapa del váter estaba algo suelta… ¡Qué bien…!

Volvemos a la habitación y teníamos algo de calor por lo que quisimos poner el aire acondicionado… Misión fallida ya que no disponen de tal aparato. Por el contrario, vimos salidas de obra en la pared por lo que supusimos que estaría centralizado. Como contábamos con dos balcones (tanto en la habitación como en el aseo) los abrimos y arreando. Estábamos allí para disfrutar de la ciudad y no para quejarnos así que nos echamos unas buenas risas y nos fuimos a comer.

Mi chico ha estado en más ocasiones junto con su padre en Zaragoza por lo que recordaba un sitio ideal para estrenarnos en la ciudad. Se llama: El Fuelle. No tuvimos que andar demasiado ya que una cosa que tiene el hotel de forma excepcional es la ubicación. Tenemos todo lo importante que visitar tanto para aumentar nuestra cultura general como deleitarnos con su gastronomía y costumbres… ¡CERCA!.

A lo que íbamos, nada más entrar me quedé anonadada. Es un asador rústico, de toda la vida, muy grande y con mil artilugios antiguos tanto en las paredes con en los techos. Muy peculiar y llamativo, es un museo dentro del restaurante. En cuanto al personal fue muy amable, rápido y eficaz 🙂 . La foto de mi bombón es para que os hagáis una idea del lugar 🙂 .

De comer pedimos el menú del día, el cual tiene un precio fantástico de 12.50€ teniendo en cuenta todo lo que incluye: primero, segundo, postre, pan, bebida (la cual puede ser una botella de vino con casera) y postre o café. Hacer un pequeño inciso antes de que veáis las imágenes y me crucifiquéis: ¡Sí, tengo colesterol!… ¡Pero estaba de vacaciones y quería disfrutar despidiéndome por todo lo alto!.

El interior del sitio es igual que la imagen del folleto.

Para empezar, escogí las Migas de la casa con Uvas. ¡Qué ricas!. Trozos de longaniza, chorizo y panceta junto con ese pan desmigado, o rallado me atrevería a decir de grano gordo, hecho con todo el mimo del mundo y las uvas danzarinas por todo el plato. ¡Qué bueno estaba por favor!. Eso sí… lo puse al medio porque no podía yo sola con todo aquello teniendo en cuenta que venía la segunda parte.

Mi chico, en cambio, fue prudente y pidió una Ensalada fresquita que estaba de muerte y compartió conmigo. A veces la sencillez gana por goleada y en este caso fue una victoria en toda regla. La lechuga más tierna imposible, nada de bolsa, todo un logro teniendo en cuenta el precio del menú. Como sabéis, tengo una fijación con este ingrediente y las ensaladas ya que no cuesta nada hacerlo bien y que el comensal quede satisfecho.

Llega el momento del segundo plato. Elegí el Conejo a la brasa y… ¡Madre del amor hermoso!. ¡Qué delicia!. Jugoso a más no poder, es que se deshacía en la boca. El sabor buenísimo y lo acompañaron con patatas a lo pobre que también estaban… De verdad, se me hace la boca agua de pensarlo. Me repelé hasta el hueso con las manos…

Por último, el postre: Sorbete de Limón. Para rebajar un poco el tema… A pesar de lo que pudiera esperar de él, me sorprendió gratamente. La textura no es semilíquida ni la típica de un granizado batido… ¡Era cremosa!. Costaba hasta que subiera por la pajita y el sabor a limón dulce era intenso. ¡Muy rico!.

Llenados nuestros buches y cambiado el coche de parking, regresamos al hotel dando un paseo. He de decir que sólo teníamos que cruzar un paso de peatones para cruzarnos con imágenes como ésta.

Después de una buena siesta, decidimos explorar nuestros alrededores.

Y cuando el hambre hizo su llamada, nos dirigimos a la zona con más renombre de toda Zaragoza: El Tubo. Se trata de una conjunto de calles llenas de bares donde tapear en grado máximo, tomar cerveza, vino y copas.

El primer sitio donde paramos se llama: La Casa de las Migas. No hubo nada destacable que nos maravillara. Tomamos unas croquetas, un pincho de pulpo y un montadito de paleta batida el cual no me gustó nada… Era una especie de mezcla de mayonesa con jamón serrano en trocitos muuuy pequeños. ¡Horrible!. Todo esto acompañado de unas cañas bien fresquitas.

Cambiamos de sitio y llegamos a Vinos Nicolás. Esto ya era otro cantar, a pesar de ser Lunes tenía gente y las tapas pintaban la mar de bien. Tomamos unos Huevos Rotos con Foie, que más bien resultaron ser con foiegrass… y se notaba que era del barato a pesar de que costó 12,50€ el plato. Eso sí… la cantidad era descomunal, aunque eché de menos algún huevo más ya que pusieron muuuchas patatas. Un pincho de Alcachofas con Setas que tampoco resultó ser un acierto ya que éstas eran de bote… Y mi chico se tomó un montadito de Queso de Cabra rebozado con Mermelada. Sin duda, la mejor elección de la noche. Acompañado esta vez con un par de copas de vino 😉 .

Nuestro primer contacto con El Tubo no fue de lo más acertado pero no perdimos la esperanza, aún nos quedaban muchos días y bares por disfrutar.

Cuando terminamos nos dirigimos al hotel donde un sueño reparador nos esperaba.

Y hasta aquí puedo contar. Se ha hecho más largo de lo que pretendía porque tenía que poneros en situación, pero intentaré cortarme un poco los dedos para la próxima entrega. Si necesitáis algún tipo de información extra, sólo tenéis que escribirlo en los comentarios. ¡Os responderé encantada! 😉 .

Como siempre, mil gracias por leer, el apoyo recibido y pasar este ratito conmigo y mis aventuras. Es una gozada volver a reescribirlo todo para que disfrutéis junto a mí aquellos días 🙂 .

¡Qué disfrutéis del fin de semana!

¡Un besito!

5 comentarios en “ZARAGOZA: DÍA 1 Y GENERALIDADES

  1. ¡Hola guapa!
    En primer lugar, indicarte que me ha encantado el post y tenía mucha curiosidad por ver dónde habíais estado y que habíais visitado de mi ciudad. 🙂
    Lo del hotel fue muy mala suerte. Imagino que su punto fuerte era la localización, porque estábais en pleno Casco Antiguo y zona centrica, pero claro, esa zona es muy antigua… y se nota por las fotos y lo que cuentas que mucho no lo habían reformado.
    Y los bares del Tubo / Casco hay algunos que tienen verdaderas delicias y otros que, como saben que están en una zona muy céntrica y turística, se suben a la parra con los precios y se relajan con la calidad.
    Espero que en los próximos post nos cuentes otros sitios que te gustaron más (yo te recomendaría la Casa de Soria, La Republicana, … y para comer el Pomodoro, un Italiano que está también en el Tubo, pero creo que llego bastante tarde jajajaja)
    ¡Un beso! 🙂

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    1. Amor! No sabes la ilusión que me hace leerte! No probamos ninguno de los que has dicho así que ya tenemos excusa para volver! A ver si me pongo las pilas y el martes subo la segunda entrega 😉. ¡Muchísimas gracias por pasarte y comentar! Un besazo enorme 😘

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  2. Desde luego que tu chico y yo tenemos más afinidad de gustos alimenticios que yo contigo jajaj

    Nunca he ido a Zaragoza, la tengo pendiente, pero cuando vaya tendré en cuenta estos consejillos y también el del comentario de la chica de arriba jaja.

    Un besote

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    1. Yo es que quería cambiar un poco, por no pedir lo típico de siempre en otro sitio jejejejeje. El próximo post (el del tercer día) en cuanto a comida se refiere, es uno de los mejores ;). Muchas gracias por pasarte y comentar amor 🙂

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