EL TEMPLE: INAUGURACIÓN

¡Hola!

Este va a ser un post cortito ya que todo ocurrió muy deprisa y el tiempo iba en nuestra contra. Como recordaréis, hace unas semanas fuí invitada a la inauguración de un restaurante de tapas en Valencia llamado El Temple. Está situado en la Calle Maestro Gozalbo, 25. La verdad es que nunca había gozado de tal honor por lo que no sabéis la ilusión que me hizo cuando mi móvil recibió un mensaje con dicha propuesta.

El evento comenzaba a las 20:00 que era justo, en aquel entonces, mi hora de salida del trabajo. Duraba hasta las 22:00 por lo que tenía que ir a toda leche si quería pillar algo en condiciones. Mi hermana fue mi acompañante, me recogió en la farmacia y volante en mano allá que nos fuimos.

Llegadas al lugar, nos quedamos locas de ver la cantidad de personas que había. ¡Estaba abarrotado!. Pero aquello no nos amainó. Queríamos probar todo lo que nos quisieron ofrecer y más. Como habíamos llegado tarde, pudimos degustar algunos de los aperitivos y tapas que sirvieron a partir de nuestro momento de entrada. Todo lo anterior nos lo habíamos perdido… ¡Mecachis!.

Siento decir que no hice tantas fotos como me gustaría… Cuando veáis las pocas imágenes que he podido rescatar con algo de nitidez y calidad fotográfica lo entenderéis. Aún así, espero que os guste y que sea lo bastante revelador. A causa de la aglomeración de gente, no he podido mostraros como tal la decoración del sitio pero os podéis hacer una idea. Me encantan las paredes de ladrillo blancas y las lámparas. En conjunto, dan al local un aspecto de limpieza y serenidad, de éstos que te invitan a entrar sin darte cuenta.

Las mesas y sillas son de lo más normal pero me gusta que estas últimas sean de color azul rompiendo así nuestros esquemas. La barra estaba tan sumamente llena que casi no podías acercarte, aunque mi hermana y yo nos buscamos las mañas para hacernos de valer y romper filas para llegar a nuestro destino. Allí servían distintas bebidas, las que tú quisieras y de forma gratuita gracias al evento. Vino tinto en mano nos dispusimos a buscar algo a lo que hincarle el diente.

Lo primero que probé fueron unas croquetas. He de decir que estaban frías y el sabor no me supo a nada, sólo a bechamel… Es una cosa que odio a más no poder… Encontrar comida que supuestamente se come caliente y que me la sirvan fría… Primera en la frente… Sé que no daban a basto por lo que no le quise dar demasiada importancia. De todas maneras, hay que tener en cuenta que estamos ante una inauguración por lo que creo que los pequeños detalles insignificantes como ese son lo que marcan la diferencia. Aún así, no quise quedarme con la primera impresión y mi paladar siguió investigando.

Nos adentramos al final del local ya que allí parecía que se podía respirar un poco mejor. Nos encontramos ante otra barra auxiliar, en la cual servían un preparado alcohólico creado por ellos y en el que había una mesa de madera enorme vacía. He de hacer un pequeño inciso y explicar que los platos iban saliendo por dos puertas: la de delante (con la barra abarrotada) y la de detrás (donde nos encontrábamos mi hermana y yo). Servían en las mesas independientemente de quién estuviera sentado, te acercabas y pillabas cacho si te daba tiempo.

Es otro pequeño detalle que no me gustó en absoluto. Pienso que deberían hacer como en los cócteles de las bodas y sacar varios platos iguales repartidos por el camarero en cuestión a modo de mesa andante, para que así nadie se quedara sin probar sus exquisiteces. Otro punto menos para El Temple. Aún así, seguí allí sin perder la esperanza de catar alguno de sus aperitivos. El primero que pudimos probar fueron unas albóndigas con verduritas. No estaban mal pero yo no las pediría por voluntad propia. Por lo menos estaban templadas y les pude sacar sabor.

Nos dimos cuenta de que en la zona en la que nos encontrábamos, servían más platos del rollo japonés/chino que español. El segundo aperitivo fue una ensalada de algas. No estaba del todo mal pero me da un poco de repelús este tipo de platos. Sé que hay que estar abierto a todo y probar cosas nuevas pero las algas no es algo que despierte mi curiosidad. A mi hermana le encantó. Estaba bien aliñada y la verdad es que era atrayente a la vista.

A continuación, unos makis de atún rojo que me gustaron mucho más de lo que esperaba. Pero sigo diciendo lo mismo… la comida de este estilo y en crudo no es de mis favoritas… Mi hermana sí que se volvió loca y cogió unos cuantos.

Lo siguiente que apareció fueron unos espárragos verdes y langostinos en tempura. Bastante buenos, la cosa parecía que mejoraba por momentos.

De repente, un aperitivo que me gustó muchísimo. Cucharita de guacamole con una gamba cocida posada sobre ésta. Simple pero efectivo. ¡Muy rica!.

Nos hartamos un poco del estilo asiático y decidimos movernos hacía el colapso, buscar un hueco y quedarnos ahí para probar algo de nuestra tierra. Lo primero que conseguimos pescar fue una ensaladilla. Normalita, la verdad, ni fu ni fa. Gracias a nuestro acercamiento pudimos dislumbrar tanto el interior de la barra principal como las cocinas y los posibles platos venideros que podríamos degustar. Lo que sí que cogimos de esta zona fueron dos buenos tenedores para que no se nos escapara nada.

De repente, mi paladar gozó del gusto, lástima que no tenga una foto decente que mostraros para que os hagáis una idea. Se trataba de una brocheta de queso frito con mermelada de frambuesa. Creo recordar que era brie y estaba de muerte. Mi hermana, sin cortarse ni tres, iba de mesa en mesa preguntando si se lo iban a comer. En otra ocasión, lo cazamos al vuelo. Estábamos ganando batallas.

Lo último que sacaron, y con esto damos finalizada la inauguración, fue un montadito de solomillo de cerdo con cebolla confitada y un pequeño trocito de foie. Calentito, jugoso y buenísimo. Lo mejor de toda la noche sin duda. Casi me quedo sin probarlo si no fuera porque dejé la vergüenza a un lado, me senté en una mesa donde no conocía a nadie y tomé posesión de uno de esos deliciosos montaditos. La escena era para verla…

Con los buches llenos, nos sentamos un poco a reposar en una de las mesas vacías que dejaron libres y comentamos la velada a parte de hincharnos a hacernos selfies. Como ya no iban a sacar más condumio, levantamos nuestros traseros y nos dirigimos a casa satisfechas de haber probado bastantes cosas gracias a nuestro ingenio y astucia.

Mi opinión al respecto del sitio es que no está mal pero la inauguración la podrían haber montado mucho mejor. Los detalles son muy importantes y El Temple en esta ocasión, para mi gusto, no estuvo demasiado a la altura. No dudo que su comida sea buena (ya que me gustaron mucho sus dos últimas propuestas, otras dejaban bastante que desear y habrá algunas que no llegué a probar para valorarlas) o que se trate de un sitio bonito y acogedor, pero servirla sin ton ni son dando lugar a que se enfríe y a lo loco como lo hicieron permitiendo que sólo los más espabilados pudieran catar lo que ofrecían, pues son cositas que a mí no me dejan indiferente.

Pequeños errores que con la experiencia seguro que solucionan. Aún así, las risas estuvieron aseguradas, las anécdotas las recordaremos siempre y seguro que, si alguna vez me dejo caer por allí, recordaré aquella inauguración con cariño e ilusión. Sólo dedicarle unas palabras a El Temple agradeciendo su invitación, me hizo muchísima ilusión formar parte de vuestra puesta en escena en la nueva ubicación. Espero algún día pasarme por allí y probar vuestras creaciones con más tranquilidad y saborearlas en todo su esplendor. No quiero que lo que haya escrito por aquí se tome como una crítica dañina (ya que no es para nada mi intención), si no como una opinión a tener en cuenta en el caso de que se quieran mejorar los aspectos destacados. ¡Muchísimas gracias por contar conmigo en un día tan especial y mucha suerte en vuestra nueva aventura!.

He dicho que no iba a ser larga y fijaros cuanto cacho lleváis ya leído… Espero que os haya gustado e imaginado como fue nuestra estancia corta pero intensa en este local de tapas. Agradecer a mis fieles lectores su paso por aquí, su tiempo y sus comentarios. ¡Sois los mejores!. A los que os encontráis de paso, mil gracias por la visita. Si os gusta lo que véis y os apetece formar parte de esta pequeña gran familia es tan fácil como suscribiros. De esta forma no os perderéis nada 😉. Para ello, sólo hay que pinchar en menú, introducir vuestro correo electrónico y confirmar el email que os mandarán a continuación. ¡Y ya está!.

¡Nos leemos próximamente!

¡Besitos!

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