CA DUART

¡Buenos días!

Esta semana pinta bastante nublada. El frío, la lluvia y el viento gélido están haciendo su aparición por lo que es momento de calditos, cremas calientes, platos de cuchara y ese tipo de gastronomía que apetece en otoño/invierno.

Pero yo aún no he terminado con los menús veraniegos. Éste es el último que disfruté antes de la llegada del mal tiempo y fue en un restaurante llamado Ca Duart.

Lo conocimos a través de la aplicación Groupon. Mi hermana y una servidora queríamos disfrutar de un día de sisters, así que nos pusimos a investigar distintos lugares. La Isi lleva una temporada en la que le ha cerrado la puerta herméticamente a la carne, por ello buscábamos un sitio en el que hubieran opciones variadas para que ambas estuviéramos contentas.

Ca Duart fue el escogido. Situado en Valencia (Calle Císcar, 22) en el barrio del Ensanche (al ladito del centro y zona de compras para que nos entendamos…)Se trata de un restaurante pequeño pero coqueto. Paredes blancas, mesas bien puestas con los detalles bien cuidados. Es muy acogedor aunque lo más destacable es el servicio.

Recuerdo que había un camarero (aunque no estoy segura de si era el dueño) que nos atendió fenomenal. Nos ilustró dando recomendaciones de los platos más ricos que hacían allí, por si en un momento dado volvíamos a repetir (que es más que probable 😉) y cada vez que nos servía un plato, lo hacía con toda su amabilidad. ¡Chapó!.

Son ese tipo de personas que les encanta su trabajo y que hacen todo lo que está en su mano para que el cliente se vaya con el mejor sabor de boca posible. Los que estamos cara al público sabemos que no es una tarea fácil porque existen muchos tipos de carácteres, pero cuando encuentras a alguien así es una gozada.

Volvamos al tema que nos incumbe, que me pongo en “modo filosófica” y no hay quien me pare 🙂. El menú lo sabíamos de antemano por lo que teníamos claro lo que íbamos a pedir. Los entrantes los servían todos (no había que escoger) y tenían una pinta estupenda. Lo guay es que iban acompañados de unos buenos trozos de pan con aceite para mojinquear. ¡Mmmmm!.

El primero en aparecer fue el Gazpacho de Remolacha. ¡Estaba buenísimo!. La textura finísima, el color muy llamativo y el sabor perfecto. Una mezcla entre dulce y avinagrado que nos encantó. 

El segundo invitado a la mesa fue el Hummus de Garrofón con Migas de Jamón. Nunca lo había probado de esa forma. No estaba mal pero me parece que prefiero el tradicional. Las migas le aportaban un toque salado que sobresalía del habitual y la textura estaba bastante bien. No es un plato que volvería a elegir por mí misma pero no me parece mal que lo incluyan en un menú elaborado de antemano.

El tercer y último entrante fue la Coca caliente de Tomate seco, Mozarella y Albahaca. La combinación estaba muy rica pero fue el que más me decepcionó de todos. Esperaba un montadito con una base mucho más gruesa y blandita, que se impregnara bien del resto de ingredientes y no la tosta seca en la que se quedó. El queso me lo imaginé como la mozarella fresca pero gratinada: gordito, que se deshiciera en la boca y en bastante más cantidad, no el típico queso rayado que se funde. Lo único que no me sorprendió fue el tomate. El toque de la albahaca fue todo un acierto.

A continuación pasamos a los platos principales. Os voy a enseñar tanto el mío como el de mi hermana. El Pescado de lonja del día con salsa de Suquet y Trinxat de Patata no podía ser otro que el escogido por la Isi. La verdad es que estaba delicioso. Era un buen lomo de bacalao, jugoso y en el punto perfecto, sin notar nada de sabores fuertes (factor muy importante a tener en cuenta en mi paladar). La salsa estaba impresionante y le pusieron bastante cantidad lo que cual agradecemos. En cuanto a la patata era puré pero también estaba riquísimo. De haberlo sabido, puede que yo también lo hubiera elegido.

Mi elección fue la Paella Ribera del Xúquer. Elaborada con carne de pato, caracoles y “mandonguilles” (una especie de mini pelotitas de carne). Sabéis que mi pirran los arroces y en pocos sitios encuentro la posibilidad de pedirlo si no es porque llevo acompañante. De normal, en los restaurantes valencianos este tipo de platos se sirven como mínimo para dos personas. Teniendo la opción de que podían ponerme una mini paella solo para mí, no quise desaprovechar la oportunidad.

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De sabor estupendo y el punto del arroz perfecto, lo que no me hizo gracia fue la cantidad de los ingredientes. Menos mal que no me van los caracoles (sólo me gusta el sabor que dejan) porque únicamente me pusieron uno, al igual que la mandonguilla. Si un plato dice que está compuesto de determinados componentes, espero tener bastantes de éstos… ¡No solo UNO!. De carne de pato cayó alguno más… pero, en mi opinión, creo que se columpiaron.

Está claro que era una paellita para una persona, lo que no quiere decir que sean un poco más laxos a la hora de servir o de incluir los ingredientes de los que supuestamente está compuesto el plato. Un par de mandonguillas y de caracoles más creo que no hubieran hecho daño a nadie ya que el título de la elaboración está escrito en plural.

No sé si en el caso de haber tenido acompañante en mi elección hubieran incluido más cantidad de los integrantes. Desde luego, no sé si volveré a repetir arroz en este lugar viendo lo visto (y menos para mí sola). Otra clase de plato puede, como el pescado de mi hermana que fue la estrella del día.

Como siempre digo, espero que estos comentarios no ofendan a nadie. Simplemente es mi opinión y lo que me gustaría encontrarme cuando voy a comer a un establecimiento (independiente de cuál sea). Que sirva de crítica constructiva y no como una negativa. Todos podemos mejorar o continuar del mismo modo si se cree que así lo hacen correctamente. Mi opinión es la que es y, hasta que no me demuestren lo contrario, seguirá siendo la misma.

Por último, el postre. Un señor Brownie con nueces y Helado de Vainilla. La combinación por excelencia. Muy rico, justo lo que esperaba. Es una elaboración que raras veces falla. Cada uno en su estilo pero siempre es todo un acierto. Igual, para mi gusto, era un poco mazacote (yo lo hago más blandito y jugoso) pero es un pequeño detalle sin importancia que se puede obviar perfectamente cuando el chocolate está de por medio. El helado estupendo. Mi hermana no dejó ni huella.

En conclusión, un sitio al que volveré. No sé si de menú o a la carta pero volveré. Aunque haya encontrado algunas “pegas”, en general, me gustó tanto por la decoración, como los sabores y el trato de su personal. Puede que en mi próxima visita con las elecciones que tome por mi misma (y no por una selección ya pre-elaborada) dé más en el clavo.

En cuanto a precio, el menú diario al mediodía de Lunes a Jueves es de unos 13,50€. De Viernes a Domingo incrementa a 15,50€ (por las noches igual). Las elecciones son bastante atrayentes por lo que no me parece nada mal el coste, lo que no me gusta es que no incluyan la bebida…. Pero no es el único… ¡Una lástima!.

Y colorín colorado, con Ca Duart hemos terminado. Espero que os haya gustado el sitio, que probéis ir en alguna ocasión y me contéis vuestra experiencia. Como siempre, podéis cotillearlo un poco más de cerca en su página web (pincha aquí) donde también encontraréis más información del lugar.

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¡Nos vemos leemos en un futuro no muy lejano!.

¡Disfrutad del día!.

¡Besitos!

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