CUINA OBERTA: ENTREVINS

¡Hola!

¡Continuamos de Cuina Oberta!. Como ya os expliqué en el post anterior (pincha aquí), durante 10 días Valencia goza de menús exclusivos de alta cocina a precios asequibles tanto al mediodía como por la noche. En esta ocasión, quedé con mis compis del trabajo Mª José (mencionada aquí) y Sandra (nombrada por primera vez en este espacio pero con un gran hueco en mi corazoncito ♥) para disfrutar de su compañía.

Les di tres opciones y nos quedamos con la propuesta de Entrevins. Me decanté por este restaurante ya que se encontraba cerca de mi puesto de trabajo y relativamente próximo al de mis dos compinches, además el menú nos atrajo cual mosca a la miel así que para allá que nos fuimos.

Yo llegué la primera por lo que me puse a hacer fotos del lugar tranquilamente sin sentirme demasiado observada. La entrada es un poco cutre, no es fea pero tampoco una preciosidad. He recortado la foto para que se viera decente, pero vamos… que a la fachada no le vendría mal una mano de pintura. No le di excesiva importancia ya que, como dicen en La Bella y la Bestia, la belleza se encuentra en el interior.

Una vez dentro, después de traspasar una de las puertas (porque hay dos) y de cruzarme con otro comedor en el cual había una pareja (un tanto extraña he de añadir) que no me dirigió la palabra al yo preguntar si iba en la dirección correcta, llegué al “mostrador” para averiguar dónde tenía mi mesa reservada. Ya sentada pude dislumbrar la decoración del salón. No es muy grande ni el más bonito del mundo pero tiene encanto y estaba aseado. Simple y clásico. No puedo decir mucho más.

Cuando llegaron mis dos perlas, indicamos a los camareros que ya estábamos listas para que nos sirvieran. Para marinar esta estupenda comida, decidimos acompañarla de un vinito blanco. Creo recordar que era seco al paladar pero riquísimo.

Comenzamos con Tataki de Atún sobre crema de Guacamole y arena de fresones. No estaba mal… Voy a ser totalmente escueta porque no soy una experimentada en este tipo de platos. No estoy a la altura de esta gastronomía ya que el pescado crudo y yo no nos llevamos demasiado bien. Comí porque estaba pagado y tenía muy buena pinta pero, de haber podido escoger, no habría elegido este entrante. Su textura me recuerda al chicle y al comerlo ya lo hago con muchos prejucios entonces, en esta ocasión, no estoy siendo totalmente objetiva.

Eso sí, el guacamole me gustó mucho y fue una pena que no hubiera un bolecito al lado con la crema para ir mojando el atún rojo (porque es rojo, ¿no?).

Pasamos al segundo entrante: Envoltini de Calamar a la plancha, piel de Lima confitada y punto de Salsa Romescu. Fue el mejor plato con diferencia de todo el menú, lástima que sólo tocásemos a una ración cada una porque me habría puesto las botas a base de este entrante. Como única objeción he de decir que, para mi gusto, el calamar estaba aldente. Aún así, hubiera repetido. La salsa no estaba mal aunque no me sabía demasiado a romescu, sino más bien a salsa de tomate. Rica, porque estaba buena, pero no era lo que me prometían.

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Último plato antes del principal: Milhojas de Foie de pato, Manzana, Cecina de vaca de León con Mermelada de Violeta. No recuerdo si lo sirvieron caliente, templado o frío pero lo que no se me olvidará es que tenía muchas expectativas puestas en él y no las cumplió. Estaba rico de sabor pero la textura no me dijo nada, es más tenía un aspecto gelatinoso (me recuerdaba a las tartas de manzana que tienen crema y que están recubiertas por una gelatina transparente superior… no sé si me explico) que no me entusiasmó demasiado. Quizás se debió a la manzana o a la mermelada, no lo sé, pero no me cautivó. En definitiva, un aprobado justito.

Llegamos al plato fuerte: Arroz meloso de Costilla y Nabo. Otra decepción. He de decir que el grano estaba en su punto, ni pasado ni aldente. En cuanto al sabor para mi gusto le faltaba, se notaba la presencia del nabo pero de la costilla ni rastro… Creo recordar que por los subfondos de plato emergieron un par pero vamos que a mi imagen me remito… En cambio a mis amigas creo que sí que les cayó algún que otro trocito más. No sé, si me dicen que es arroz con dos ingredientes espero encontrarme esos mismos en cantidades decentes en el plato ya que, en caso contrario (o como en esta ocasión), ni tiene el sabor suficientemente intenso como para apreciarlos, ni tampoco te lo comes del todo a gusto porque los estás echando de menos.

Este plato me lo comí porque tenía hambre, estaba pagado y la lluvia hizo que un arrocito caldoso-meloso me apeteciera, aunque no tuviera el sabor ni los componentes prometidos en las cantidades que tocaban.

Para finalizar nos adentramos en la categoría más dulce que nos podamos encontrar: el postre. Su protagonista se llama Choco Blas. Aunque a mis amigas no les gustó, a mi me pareció el plato más original de todos. Se trata de un Brownie de Chocolate, con Helado de Chocolate por encima, aderezados ambos con sal y aceite de oliva para incrementar el sabor y un crujiente para combinar texturas. ¡Me encantó!.

He de confesar que el helado lo aparté porque no soy muy de frío, pero el brownie me lo comí súper agusto y ciertamente este “aliño” le proporcionó un sabor más intenso al chocolate. Conocía el truquito de la sal pero no el del aceite. ¡Buenísimo!. ¿Algo me tenía que gustar, no?.

Mi conclusión es que no me ha gustado el sitio, no solo por la comida (no estaba mal pero tampoco era nada del otro mundo, mucha floritura para el resultado obtenido) si no por los camareros. Es verdad que el lugar estaba a tope aquel día pero lo que no es de recibo es que llegues antes que otros y nos sirvan el postre a continuación de éstos. Además tardaban bastante entre plato y plato y en traernos la cuenta. Además, el pan que nos pusieron sin venir a cuento nos lo cobraron… ¿Hola?. Lo mínimo que podrían hacer es avisar en ese aspecto. Yo ya sabía que la bebida no entraba pero… ¿el pan?. Deberían especificarlo cuando lo traen porque es prescindible ya que si me apetece pan lo pido. Lo dicho, un desastre… No repetiré si no es por fuerza mayor. Para más información sobre este restaurante, os adjunto su página web (pincha aquí).

Ante todo comentar que, en este tipo de entradas, expreso mi opinión y mis experiencias. En este caso, no ha sido la mejor pero para eso sirve probar, ¿no?. Hay veces que aciertas y otras que no, y en esta filosofía se basa la gran mayoría de nuestros actos. Quién no arriesga no gana. En esta ocasión, hemos perdido…😦 . La parte positiva y la más importante ha sido la compañía. La finalidad de esta quedada era pasar tiempo con mis dos soles, y esas expectativas las cumplimos con creces. ¡Muchísimas gracias amigas por estos momentos y los que nos quedan! ♥♥♥

Fin. Hasta aquí mi aventura de Cuina Oberta 2016. El año que viene más y mejor. Espero que os haya gustado y que me perdonéis por ser tan dura, si algo no me convence… ¡lo tengo que decir!… Ya veis que no me corto ni un pelo 😉 .

¿Conocíais el restaurante Entrevins?

¿Habéis tenido una experiencia similar a la mía?

¿Qué os ha parecido su propuesta?

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¡Pasad un buen fin de semana!

¡Nos leemos próximamente!

¡Un besito!

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