THE FITZGERALD

¡Hola!

¿Qué tal va la semana? Cortita, ¿eh? ¡Benditos puentes!. Espero que lo hayáis disfrutado muchísimo. Ahora toca volver a la realidad… Pero, para hacerla más amena todavía, aquí estoy yo escribiendo este post que seguro que os encanta.

No sé si aquellos valencianos que me lean conocerán el pueblo de Torrent. Para aquellas que no… ¡No pasa nada!. Os lo voy a presentar brevemente. Es muy grande (me sigo perdiendo… doy un poco de lástima…) protagonizado por una avenida larga que recorre el centro de cabo a rabo. Tiene también una zona que se encuentra casi al final de ésta llamada “Las Américas” rodeada de césped y sitios para comer. Y es aquí donde comienza nuestra historia (con el sitio en cuestión, evidentemente).

Os quiero presentar una hamburguesería conocidísima por estos lares denominada THE FITZGERALD.

La escogí como lugar de celebración de mi cumpleaños con mi novio y mis amigos allá a mediados de Noviembre. Aunque, más tarde, volví a repetir para merendar con otra amiga. Por ello, os mostraré la diferencia entre ir por la tarde e ir por la noche en cuanto a colapsación de gentío.

He de avisar de que si queréis ir algún día en horario nocturno hay que hacerlo pronto y más si es en fin de semana. Es un sitio que se llena con bastante facilidad y no admiten reservas (tened en cuenta esta premisa). Nosotros, por inconvenientes laborales, no pudimos quedar antes de las 23:00-23:30h. Por suerte, a esas horas intempestivas el local estaba un poco más despejado (y con esto me refiero a que había sólo una mesa libre a la que nos atiramos como si fueramos leones).

Una vez nos hicimos con el territorio, pasamos a colocarnos en la cola para pedir. Como podéis observar… ¡estaba hasta los topes!.

Todos pedimos una hamburguesa, cada cual a su estilo. En mi caso fue la famosa Rockefeller Burger compuesta por 200 gr de carne de buey, lechuga, tomate, cebolla roja, queso cheddar, bacon y salsa secreta Fitz. ¡Estaba sabrosísima y la carne muy jugosa! No sé a vosotros… pero para mí las que están realmente ricas son aquellas que tienen un sinfín de ingredientes y cuanta más mezcla… ¡Mejor!. La acompañé con una guarnición de patatas y agua (hay muchas más opciones), ya que al mediodía comí en el restaurante Casa Agustín (podéis ver la reseña aquí) y aún estaba un poco “hasta los topes”. No son muy grandes, os lo advierto… pero con una te quedas bien.

Lo que me encanta de este lugar es que puedes elegir el tipo de carne que quieres incluir en tu burger. No tienen un tipo determinado por defecto como en otros sitios. Cada cual tiene un gusto diferente o le apetece variar. Las podemos encontrar de pollo, ternera o buey. Está claro que en función de la escogida también tiene un grosor u otro. Yo las prefiero de las últimas ya que son las que más gramos poseen.

Un consejo a la hora de decir cómo queremos la cocción de la hamburguesa, si no os gusta poco hecha no pedirla “al punto”. Se queda demasiado cruda para mi gusto, no es la primera vez que me pasa por lo que a la próxima la pediré hecha a ver que tal sale. Normalmente ellos te lo preguntan, pero otras se les olvida por lo que si no les decís nada te la pondrán al punto. No os cortéis y especificarlo en cada ocasión y así os la comeréis siempre a vuestro gusto.

A parte de las opciones hamburguesiles que ofrecen normalmente y que están expuestas en su tablón, siempre ofrecen la llamada “Burger del mes” la cual cambia a medida que cambia el mes (era de suponer). En este caso, no recuerdo si te dejan escoger el tipo de carne, pero está muy bien pensado para innovar si estás cansad@ de pedirte siempre lo mismo. Ocurre lo mismo con las ensaladas, también existe una “Ensalada del mes”.

En cuanto a la bebida, destacar que la jarra de cerveza de barril es a 1€. Este detalle, a los cerveceros como yo, nos encanta. Es individual evidentemente, pero los recipientes me parecen muy originales. Además… ¡Está buenísima!.

El menú completo, en mi caso, no me costó más de 9,95€. Todo depende de las elecciones que tomemos pero me parece un precio muy razonable ya que en un menú del McDonalds o Burger King con lo mismo (hamburguesa, patatas y bebida) ya te toca abonar mínimo 7€ y en cuanto a calidad no hay comparación alguna.

A parte de estas delicias, tienen otras alternativas (como perritos calientes o ensaladas) pero opino que el buque insignia del lugar son sus burger. Por lo que si tenéis ocasión de ir algun día… ¡No dejéis pasar la oportunidad!.

Y hasta aquí termino con la parte nocturna. Realmente hice una doble aparición por este lugar porque en la primera tanda no pude fotografiar muy bien el sitio ya que estaba plagado de gente. Me quedaron unas fotos un poco “aglomeradas” como habréis podido comprobar anteriormente. Aún así, también quería probar la “parte dulce” del lugar por lo que no desaproveché la oportunidad de quedar con una amiga que hacía mil que no veía y así matar dos pájaros de un tiro.

La decoración del sitio es muy original. ¡Me encanta!. Es todo muy colorido incluso diría que es un poco hipster y algo retro si me aceptáis el atrevimiento. Neones y lámparas de muchas clases en su interior, estanterías llenas de objetos y libros y… porque no tuve tiempo de fotografíar las paredes como toca pero… ¡hay hasta una bici!. Incluso algunas están decoradas con libros. Como volveré tarde o temprano fijo que hago unas cuantas fotos de estos detalles y las subo a Instagram (@pajuanes) por lo que… ¡Estad atentos!

Por la tarde el establecimiento está más tranquilo (y más entre semana) por lo que escogimos la mesa que más nos gustó. Teníamos el gusanillo de tomarnos un batido. Me habían comentado que allí los hacían muy ricos así que… ¡a por ellos!. Yo lo escogí de vainilla y mi amiga de chocolate y oreo.

Para mi gusto el mío estaba demasiado dulce. Le pusieron por encima nata y un poco de sirope de caramelo (este último no me gustó demasiado con la vainilla) pero de sabor en conjunto no estaba mal. El de mi amiga estaba mejor, no tan dulzón y la combinación era perfecta. Volveré a ir pero no por los batidos. Me quedo con la parte salada.

Si queréis conocer más sobre el establecimiento y lo que ofrecen, podéis acceder a su página web pinchando aquí.

Recomiendo este lugar sobretodo para cenas en las que os apetezca una hamburguesa de buena calidad sin tener que dejaros un pastón en el menú. Además, siempre se puede acudir para tomar unas cervezas bien fresquitas con los amigos y poneros al día de todo o, simplemente, para pasar un buen rato.

Y ya hemos llegado al final del post de esta semana tan cortita que se nos presenta. Espero que os haya gustado, os haya amenizado el día y que os produzca un poco de gusa hamburguesil. Para mi es de los mejores sitios (y yo pruebo muchos…) aunque aún me quedan un montón por descubrir. Si conocéis alguno al que merezca la pena ir me gustaría que me lo hiciérais saber para tenerlo en cuenta.

¡Muchísimas gracias por cada visita, comentario o simplemente por estar ahí!. Mi ilusión crece por momentos cuando sé que hay personas que entran para leer lo que escribo (realmente lo hago como hobby, como modo de distracción) y que al final acaba sirviéndoles de utilidad.

Aún no sé sobre lo que escribiré la semana que viene, tengo tantas ideas y se me están acumulando tantos post que me cuesta elegir. Así que… ¡Sorpresa!

¿Conocíais The Fitzgerald?

¿Habéis probado sus hamburguesas? ¿Cuál me recomendáis para la próxima ocasión?

¡Nos vemos la semana que viene! 

¡Disfrutad del día!

¡Un besito enorme!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s